Hay personas que llegan a mí sabiendo ya lo que quieren: han leído sobre el cobre magnético, han probado otras versiones y quieren una pieza hecha por alguien que sabe lo que hace. Hice esta pieza pensando en ellas.
La banda es de cobre puro, fina y martillada a mano hasta que la superficie tiene la calidez y la textura que necesita; después se engarza con seis imanes, tres en cada extremo, enrasados, de modo que te olvidas de ellos desde el primer día.
Quienes vuelven a por esta pieza nunca terminan de explicarlo del todo: simplemente dicen que funciona y que necesitan otra. Es una de las últimas que haré antes de cerrar mi taller. Espero que encuentre la muñeca que la estaba esperando.